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¡Precaución!, (esto es muy meloso)…

3 participantes

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1¡Precaución!, (esto es muy meloso)… Empty ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… Lun 25 Mayo 2015, 04:14

Belu

Belu
DISTINGUIDO
DISTINGUIDO

¡Vaya!, dude tanto al poner esto aquí. No estuve segura en que subforo colocarlo, creo que ya es muy tarde para tomarlo en la "cafetería", "hoy me siento"... bien, ¿cómo decirlo?; quizás sea el cansancio que me impide sentirme del todo. Y definitivamente no tiene nada que ver con "belleza, moda y accesorios". Entonces...

Debería advertir que esta es una de esas historias largas, larguísimas que suelo narrar, con esos momentos donde mi papel de belucienta sale a relucir, pero como lo escribí arriba, es tarde y otra vez el insomnio ha podido más, eso sumado al ocio. Así que intentaré ser breve.

Pues bien, hace unos días estaba aseando mi habitación, reacomodaba algunos libros cuando de entre estos cayó una nota, tenía varios dobleces por lo que no me pareció lamentable arrojarla a la basura, pero mi mala puntería hizo que cayera fuera de la papelera y con disgusto me acerque para levantarla, un poco de curiosidad le dio una segunda oportunidad y la desdoble para ver de qué se trataba. He escuchado en alguna parte que: "el recordar, es vivir", y precisamente ahí estaba, un trozo de tantos años atrás, y sonreí de la misma forma que ahora lo hago.

Sería aproximadamente por el 2010, que salía tarde de mi última clase, ¡sí!, un verano que se transformaba en otoño rápidamente. Era tarde porque a esas horas los vigilantes revisaban aula tras aula para apresurar a los rezagados, yo venía descendiendo desde el quinto piso y como todo estaba obscuro en aquel edificio, decidí tomar otra pasillo y salir hacia los salones con mayor iluminación, ya iba por el tercer piso cuando un ruido me distrajo.

No es que fuera tan valiente, de hecho aún cosas como estas me causan un poco de temor; así que, vacilante me acerque hasta aquel aula. Había aun luz, y tan solo empuje un poco la puerta para poder observar dentro, los asientos ya ordenados, las pizarras limpias y él de cuclillas en el piso guardando los libros que, (seguro), torpemente resbalaron de sus manos. Sí, nada tenía de especial aquella escena, sin embargo, y quizás al sentirse observado, giró, me miro y sonrió.

Tal vez fue solo eso, el no esperar tal reacción de un desconocido; quizás porque era tarde, estaba cansada. Pudo pasar también, que la luz que ilumino su rostro era tan brillante y él solo estaba situado en el ángulo justo, o quizás ese era el momento que mi corazón decidió para advertirme sobre la terrible arritmia que sufría, y de la cual antes no había sido consiente. Sí, valiente nunca he sido, tan solo recuerdo haber dado medía vuelta para salir huyendo.

Los siguientes días pase recordando aquel suceso, y esa extraña reacción que aunque me costara reconocerlo, fue tan agradable. Ahora me era más sencillo distinguirlo entre la marea de estudiantes, siempre corriendo de un lugar a otro, a veces permanecía en algún pasillo solitario, mirando hacia la nada con aire distraído. Poco a poco me descubrí investigando más sobre él, era dos años mayor, pertenecía al grupo de consejeros eso se traducía a un buen promedio, era bastante sociable, pero solo tenía un mejor amigo quien poseía una voz muy "peculiar", ninguna de sus clases coincidía con las mías, pero salíamos a la misma hora, y pronto me sorprendí corriendo por todo el pasillo para llegar hasta el tercer piso a esa hora.

Un día, él se encontraba mirando hacia el horizonte desde el cuarto piso, (la universidad tiene una hermosa vista desde los pisos superiores) y yo, no pude dejar de mirarlo. Él, él me gustaba...

¡También lo supe!, era una tontería que sintiera algo por un desconocido, no sabía su comida favorita, no sabía que hacia después de clases, sus hobbies, el nombre de sus padres, ¿tendría hermanos?, ¡su voz! solo le había escuchado decir un par de palabras (pero eso no es un buen ejemplo, tenía una voz tan grave que me provocaba el derretirme y envararme por todo el piso), pero entre lo más ridículo, es que no sabía su nombre.

Fue entonces que me idee un plan, ya que era consejero tan solo debía descubrir algún problema, alguna irregularidad, alguna duda que tuviera para ir con él y pedir su "ayuda", ¡claro! lo más seguro es que tuviera aquella expresión soñadora mientras él hablaba, pero no importaba, podía arriesgarme. No, eso no era verdad, tan solo me acerque unos pasos a él y me paralice completamente, no pude hablar. ¡No!, ¡eso no era nada justo! Debía encontrar una forma para comunicarme con él, algo, un medio, lo que fuera...

Y entonces se me ocurrió, (permítanme colocarme una bolsa de papel sobre el rostro en este punto), le escribí una carta. De la forma más infantil y ridícula, le escribí sobre lo que sentía, pero ahora un nuevo problema surgía, ¿cómo se la haría llegar? Fue entonces que una amiga me ofreció sus servicios de mensajería, eso implico que todos nuestros amigos lo supieran, pero para cuando quise arrepentirme, él ya tenía la "famosa" carta en sus manos. Imaginen mi sonrojo cuando lo vi a mitad del pasillo leyendo, peor aun cuando saco su celular y tecleo, e inmediatamente el mío timbro. ¿Cómo?, ¿cuándo?, yo no había escrito mi número telefónico, sin embargo tenía un mensaje suyo. ¡Amigos!, ¡amigos!, ¡benditos amigos que lo vienen a complicar todo!....

Bien, claro que aún hay más pero creo que esto quedo muy largo y ya es muy tarde, comienzo a toser por el frio que se resiente en la habitación. Si alguien leyó esto (¡vaya!, deben estar muy aburridos), a mí me entretiene compartir esto porque, bueno...

Quizás "mañana" lo concluya, saludos a todos y les deseo un exitoso inicio de semana ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 249236

Atena

Atena
staff del foro
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¿Y Doc? ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 385472 ¿Para cuando la segunda parte???? ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 691556 ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 81816

Adoro las historias de Amor... No nos haga esto porfa.... ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 249236

Abrazote Grande Amiguita! ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 10027

Belu

Belu
DISTINGUIDO
DISTINGUIDO

A veces me pregunto: ¿seré una fanática del trabajo?, de esas personas que olvidan el vivir y se dedican solo  a laborar…

Tarde tanto, lo lamento, trabajaba, trabajo eso hacía. Pues bien, una segunda parte, creo que sería así:

El otoño nos sorprendió pronto, y esas tardes anaranjado/rojizas se respiraban tan acordes; algunos días llovía y la tierra despedía aquel aroma tan exquisito. Los días eran agradablemente apropiados, no eran largos, no eran cortos, tan solo justos, adecuados.

Había pasado un año desde que lo vi por primera vez, y parte de ese tiempo lo ocupe para intentar explicarme que no podía enamorarme de un desconocido, meses después me rendía ante aquel sentimiento, tan solo para darme cuenta que no podía acercarme como tanto lo deseaba, así que idee un plan para hacerle conocer que había alguien pensando en él.

En este punto tendríamos que abrir un paréntesis para sobre agregar una corta historia que se une a esta. Pues verán…

Durante el primer año de la universidad, tuve que convivir con un grupo de chicos que creían estar sobre el resto, andaban por ahí con la cabeza en alto y miraban a todos desde arriba. Supongo que son mis raíces que no me permiten conectar con “personas de esta clase”. Su rubio líder (jamás vi un tinte más oxigenado en otro hombre), intentaba humillar a todo aquel que pudiera, no solo se burlaba de nuestros desaciertos, también nuestras creencias le causaban mofa; solía pensar y expresar que las chicas no estaban hechas para carreras universitarias, así que ya imaginaran de qué tipo de persona les hablo.

No pasó mucho tiempo para que comenzáramos a tener roces, así que no había nada en ellos que me hiciera interesarme, mucho menos sentir simpatía, para mi todos y cada uno de ellos estaban cortados por la misma tijera, pero entre aquel grupito de gente se encontraba un chico al cual llamaremos “Juan”.

Para mi fortuna, solo estuvimos juntos por un año en el mismo grupo, después de eso fuimos libres de trazar nuestros planes de estudio. Con el fin de alejarme un poco y en su gran mayoría, por curiosidad, tomaba materias adelantadas para mi generación, al parecer Juan tuvo la misma idea, así que terminamos compartiendo algunas clases. Fue de esta forma por uno o dos años, fuimos compañeros, teníamos algunos amigos en común, hubo trabajos en equipo que tuvimos que realizar juntos, solo él y yo. Eso no era para nada divertido, de pronto nos invadía el silencio y todo se tornaba tenso, yo quería hacer esto y él lo otro, nunca estábamos de acuerdo, no discutíamos pero cada quien hacia lo que quería y al final terminábamos entregando trabajos individuales, completamente distintos. A veces nos encontrábamos de camino para alguna clase, y caminábamos uno al lado del otro, sin tema de conversación, sin mirarnos, era peor que al llegar al salón, los dos últimos asientos se encontraran juntos.

Fue así por todo ese tiempo, hasta que note que él mostraba cierta incomodidad frente a una chica de nuestra clase, no era la misma tensión que había entre él y yo; pues su rostro se tornaba rojizo al intentar hablar con ella, se volvía torpe y a veces, un poco más presuntuoso de lo normal. Quizás era mi imaginación, pero habría podido jurar que ella le gustaba.

No estoy segura de lo que me animo a interferir, quizás solo fue un poco de pena verlo en esa situación. Yo solía llevarme bien con la mejor amiga de aquella chica, así que en poco tiempo ya hablaba con ella también, comencé a pedirles que nos reservaran dos asientos junto a ellas, y para trabajos en equipos siempre las elegíamos, un día planeamos ir al cine y le comente a Juan quien no dudo en apuntarse, ya en la sala logramos que se sentaran juntos y como la película era de terror, no hubo momento en que ella soltara su mano, de vez en cuando daba un salto y lo abrazaba con más fuerza, eso me causaba gracia al mirarlos de reojo. Fue entonces que él me miro a pesar de la obscuridad y me susurro un “gracias”.        

Fueron novios por un corto tiempo, dos, tres meses quizás, y de pronto él término con ella. Así que pensé, todo regresaría a la “normalidad”, pero esta vez, cuando Juan me encontraba de camino a alguna clase, escuchaba un saludo y poco después agrego un: “¿cómo has estado?”. Para los trabajos en equipo ya no era esa terrible tensión, conversábamos y poco después hasta logramos reírnos por las palabras del otro.

Hubo en aquel entonces, una materia que me costaba tanto comprender, a veces puedo asegurar que no sé cuándo rendirme, así que tal vez obsesionada me quedaba después de clases para pedirle al profesor material extra que me ayudara. Algunas ocasiones, acudía fuera del horario de clases por asesoría, algunas de esas veces Juan me acompañaba aunque él no tomaba aun esa materia. Aquellas visitas a la oficina del profesor, o las ocasiones que me quedaba después de clases, no pasaron desapercibidas para algunos de mis compañeros, quienes dejaron volar su imaginación cuando en la lista de resultados me encontraba en los primeros puestos.  

Así que una tarde durante una clase que compartía con Juan, le pedía a un compañero (titular de la misma), que me asignara un tema para exposición. Al inicio me ignoro, y después con un tono bastante descortés me dijo: “Si quieres un tema, solo quedan de los más largos”, para mí no había problema, fue lo que dije aunque él volvió a ignorarme, “Voy a estar en la biblioteca si quieres buscarme. La biblioteca es ese lugar donde vamos los que estudiamos para pasar, los que si nos esforzamos, y no como los sucios tramposos…”, aquello último lo pronuncio tan bajo, pero aun así muchos le escucharon, algunos rieron, otros comenzaron a murmurar, solo uno de sus amigos le pidió guardar silencio, mientras Juan me llevaba a rastras fuera del salón para evitar que me le abalanzara encima.

Aquella tarde nos reímos como nunca (claro, después de que se me pasara el enojo), así gane un buen amigo. Juan intervino tanto en aquel pasado, que no podía dejarlo fuera de esta historia.

Y así llegamos a esa tarde, cuando una extraña se acercó hasta aquel chico para entregarle una nota con tan mala caligrafía, versos des variantes de una persona nada valiente, quien había preferido tinta opaca y un trozo de papel para expresar aquellas frases sin sentido.

“… la luz que proyectas es visible desde lo más profundo de los abismos…”, “eres parte de un sueño de matices, no de claroscuros…”, “escribo tu nombre en la obscuridad, no quiero que nadie me mire, que nadie se entere de esto que siento…”

Y a pesar de tan extraño suceso, él sonreía. Había alguien que podía ver luz dentro, quien pensaba en él como un sueño etéreo, a colores, lleno de vida; sin tardanza tomo su celular y en breve un mensaje envió, no muy lejos de él ella también sonreía.

¿Cómo era posible?, ¿qué un par de palabras mal escritas les causara tanta satisfacción?, ¿Qué aquel ruido que les envolvía de pronto se transformara en una acompasada melodía?, y de ser un par de extraños aun pequeño brote de sentimientos, y que el separarse una oportunidad para soñarse.

“Luna”, eso leía él al final de cada nota, “Julio” así solo me atrevería a llamarle en esta historia por el mes en el que le conocí. Aun ahora continuo sin saber si todo aquello fue real, si hablamos de amor o solo fue parte de una ilusión, la misma que agudizaba cada sentido, lo que vino a reemplazar el agujero negro que llevaba en el centro del pecho, el mismo que algunas veces amenazaba con absorberlo todo; no sé si hablamos de amor, pero aquello que sentía sin duda era felicidad.

Y aquello mismo fue lo que nos delato, Julio comenzó a irradiar aquella dicha, hablaba más alto de lo normal, su risa era aún más estrepitosa y surgía con mayor facilidad, su ropa y su peinado cambiaron ligeramente, pero la esencia siempre continuó ahí, lo que me atraía nunca desapareció. Por mi parte, al no poder dejar de mirarlo, de sonreír cada vez que lo encontraba en algún pasillo, mi buen humor de aquellos días, todo eso me hizo delatarme frente a mis amigos y conocidos, las burlas entonces no se hicieron esperar. Frente a los ojos de todos, Julio no tenía ningún “encanto”, algo que lo hiciera sobresalir, entonces era común escuchar “¿qué le has visto?”, “¿en serio, eso te gusta?”, y comentarios aún más despectivos, pero ellos no entendían que todos los defectos que me enumeraban y se empeñaban en resaltar lo hacían real ante mi mirada, alguien que no se esforzaba por fingir, aparentar algo que no era, al contrario existía precisamente por como era de forma inconsciente.

Recuerdo que una tarde, estando en una conferencia, Julio se encontraba al frente de todo el público; ayudaba al expositor con su material visual. El ponente se detuvo a profundizar sobre el tema mientras Julio miraba la pantalla de su celular.

“No deberías vestir de ese color y sentarte al frente, llamas la atención de los (ya de por sí) distraídos…. Por cierto, ¿te he dicho lo atractivo que te ves el día de hoy?”


El color de su rostro paso por toda la gama del rojo, me sentí culpable cuando el expositor le pidió por segunda vez que pasara la siguiente diapositiva y él término cerrando el programa torpemente. Su amigo le relevo ante su repentino nerviosismo.

“¿Dónde estás?”

Había ocupado un asiento al frente del auditorio, aun le podía ver desde el lugar en el que me encontraba.

“Lo lamento, no quise distraerte.  Estoy aquí, aunque no lo parezca…”

Julio era una persona inteligente, ¡claro que sí!, esa era una de las tantas cosas que me atraían. Lo vi girar hacia el público mientras asentía, e inmediatamente mi celular comenzó a vibrar, su amiga me marcaba mientras él permanecía atento para ver qué persona salía del auditorio para contestar.

Lamentablemente lo había previsto y mi celular no hizo ningún ruido, tan solo ese molesto zumbido entre mis manos.

“No creas que no me encantaría conversar contigo, ¡pero no seas cruel!, allá afuera está helando, no quiero salir, además de que me avergüenza el distraer a todos cuando me vean salir.”

Desistió de marcar, en vez de eso lo vi teclear un par de palabras.

“¿Nos hemos visto antes?”

Sonreí.

“Es evidente que yo lo he hecho, y te aseguro que tú me has visto aunque no creo que me hayas observado aun.”

El resto de la semana lo mire andar por los corredores, no con su habitual distracción, ahora fijaba la mirada sobre todas las personas que le rodeaban, estaba segura que intentaba encontrarme.

Aquella tarde estaba fuera del salón esperando que el profesor llegara, había personas fuera de sus salones por el mismo asunto, cada uno en su mundo, yo pasaba la mirada por los corredores, de forma inconsciente quizás lo buscaba. Poco a poco los estudiantes en el pasillo comenzaron a disminuir,  solo una pareja continuaban con su romance al lado mío, no eran conscientes de que su profesor había llegado, hasta que uno de sus compañeros salió a llamarlos, aquello me causo un poco de gracia y no pude evitar girar para verlos avergonzados entrar a su clase, pero cuando volví la vista hasta donde ellos estaban, ahí se encontraba él. Julio me miro por un instante, supongo que noto mi nerviosismo, intente sonreírle a pesar de ello, me acomode el cabello detrás de la oreja (como lo hago aun cuando me siento avergonzada) e ingrese al salón.

Si recapitulo, esa fue la primera vez que me observo…

Lo siento, otra vez muy largo y justo debo intentar dormir un poco, ya saben el precio de ser humano, el cansancio físico. Espero no tardar tanto esta vez, gracias Atena por saber leer (“escuchar” en este caso no suena nada bien), espero no robarte tanto tiempo si has leído esto.

Les deseo un excelente día.

Atena

Atena
staff del foro
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Caramba y yo que "pensaba" que los almidonados y querid@s amig@s blanquecinos no se daban el tiempo para el Sentir y Expresar.... no todo es Juramento hipocrático Doc ¿no? o tal vez todo comience allí... ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 669101 ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 249236

Y si se tarda TANTO en volver a escribir lo que sigue procederemos ante quien corresponda ¿estamos de acuerdo? ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 249236

Abrazo y un video que alguna vez tuve el placer de ver y de compartir como ahora.

Que estés Muy Bien pequeña!  ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 10027

marianilla


actividad
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linda historia esperando ansiosa su continuidad ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 959389 ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 959389 ¡Precaución!, (esto es muy meloso)… 959389

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