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Existe el sexto sentido femenino?

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1 Existe el sexto sentido femenino? el Vie 15 Ago 2014, 09:37

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Durante siglos se quemó a las mujeres en la hoguera por poseer «po­deres sobrenaturales» entre los que se incluían la habilidad para prede­cir el destino de una pareja, para descubrir a mentirosos, para comuni­carse con los animales y descubrir la verdad.

En 1978 llevamos a cabo un experimento para un programa de televisión que destacó la capacidad de las mujeres para descifrar las señales corporales que hacían los bebés. En el departamento de maternidad de un hospital, proyectamos una selección de cortos de diez segundos de duración de bebés llorando y les pedimos a las madres que viesen los vídeos sin sonido para que sólo pudiesen examinar la información visual.

La mayoría detectaron con rapidez una amplia gama de sensaciones que iban desde el hambre y el dolor por gases y cansancio. Cuando rea­lizamos la misma prueba con los padres, el número de aciertos fue lamentable. Menos del 10% de los padres supieron reconocer más de dos sensaciones e, incluso los que acertaron, parecían decir las respuestas al azar. Muchos padres anunciaban de forma triunfal, «lo que le pasa al bebé es que quiere ir con su madre». Los hombres tampoco quedaron en buen lugar cuando se trataba de reconocer el llanto de los bebés. Decidimos realizar la prueba también con los abuelos para asegurarnos de que el factor edad no influía en los resultados. Los aciertos de la mayoría de las abuelas se situaban entre el 50 y el 70 por ciento mientras que muchos de los abuelos ni siquiera sabían reconocer a sus nietos.

Cuando llevamos a cabo el experimento con gemelos, descubrimos que la mayoría de los abuelos no sabían distinguir a cada uno de los niños por separado, mientras que los miembros femeninos de la fami­lia acertaban mucho más. Las películas en las que vemos a gemelos que engañan a otros por amor o por dinero en la realidad sólo serían posi­bles si fuesen gemelas. A los hombres se les puede engañar más fácilmente. Ocultamos una cámara en una sala en la que había 50 parejas. En general las mujeres que entraron en la sala en menos de 10 minu­tos habían averiguado la relación entre cada una de las parejas de la habitación. Cuando una mujer entra en una sala, su extrema capaci­dad sensorial le permite identificar casi instantáneamente las parejas que se llevan bien, aquéllas que han tenido una discusión, quién está intentando algo con otra persona o quiénes son las mujeres com­petitivas y quiénes son las simpáticas. Sin embargo, en el caso de los hombres, las cámaras relataron una historia bastante divergente. Los hombres analizaban la sala buscando las entradas y las salidas (su antigua estructura mental les obliga a examinar por dónde podrían ser atacados y las posibles vías escapatorias). Posteriormente, busca caras que le resulten familiares o posibles enemigos y, a continuación, exa­mina la distribución de la sala. Su mente lógica analizará todo lo que esté roto y necesite repararse como alguna ventana rota o una bombilla fundida. Para entonces, la mujer ya habrá analizado cada una de las caras de la sala y sabrá quién es quién y cuáles son sus sentimientos.


POR QUÉ NO SE LE PUEDE MENTIR A UNA MUJER

Nuestra investigación del lenguaje corporal reveló que en la comuni­cación cara a cara, las señales no verbales eran responsables de entre el 10 por ciento al 30 por ciento del efecto del mensaje mientras que los sonidos vocales sólo registraron de un 20 por ciento a un 30 por ciento. Del 7 por ciento al 10 por ciento restante se debe a las palabras. El óptimo equipo sensor de la mujer detecta y analiza la información y, gracias a la extrema rapidez de su cerebro para transmitir información de un hemisferio a otro, es mucho más hábil para integrar y descifrar señales verbales, visuales y de cualquier otro tipo.

Esta es la razón de que muchos hombres tengan dificultades para engañar a sus mujeres cara a cara, pero el caso contrario, como saben la mayoría de mujeres es bastante fácil, ya que el hombre carece de la sensibilidad necesaria para detectar incongruencias entre su mensaje verbal y corporal. Una mujer no debe temer que la descubran cuando finge un orgasmo. Sin embargo, si un hombre le miente a una mujer, resulta mucho más seguro que lo haga por teléfono, por carta o con las luces apagadas y con una manta por encima de la cabeza.


Artículo extraído de internet

2 Re: Existe el sexto sentido femenino? el Vie 15 Ago 2014, 09:39

Salva

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Que las mujeres tienen un sexto sentido es vox populi. El sexto sentido femenino es una construcción popular tan poderosa que ya no se cuestiona. Las mujeres no son como el niño que en ocasiones veía fantasmas sino algo así como criaturas esencialmente empáticas, telépatas, expertas en gestualidad, escrutadoras de los estados emocionales y demás.

Pero ¿qué dice la investigación empírica al respecto? ¿Existe el sexto sentido femenino? ¿Y la intuición femenina? ¿También hay sexto sentido masculino?

El principal problema es que muchos estudios acerca de la empatía de la mujer se basan en cuestionarios realizados a las propias mujeres. Es decir, que las mujeres autoevalúan su propio sexto sentido, lo cual es como decir que se intenta demostrar la existencia de los duendes en base a cuánta gente cree que existen.


Como ya ha apuntado el filósofo Neil Levy, las afirmaciones que contienen esta clase de cuestionarios “evalúan a menudo el género de una persona al preguntarle si está interesada en actividades que suelen estar más asociadas con los hombres o las mujeres (coches, electricidad, ordenadores u otras máquinas, deportes y el mercado de valores por un lado, y, por otro, amistad y relaciones.”

También hay otra clase de estudios que evalúan la capacidad femenina para interpretar pensamientos y sentimientos de los demás, como el test de lectura mental de la mirada o del Perfil de la Sensibilidad No Verbal (PSNV). El problema de estas pruebas es que no son nada realistas: los participantes contemplan escenas breves de dos segundos en la que sólo se ven algunas partes del cuerpo y las manos, o solo la cara. Las interacciones reales, sin embargo, conllevan un flujo de información mucho más rica y cambiante por parte de los demás.

intuicion.jpgEn 1990, William Ickes desarrolló un test de empatía mucho más riguroso. En pocas palabras, se reúne a un hombre y una mujer en una sala de diapositivas pero la máquina se estropea y el experimentador debe salir de la sala. Aunque ellos no lo saben, el experimento ya ha empezado y les están monitorizando las reacciones. Cuando el experimentador regresa, les pasan el vídeo de sus interacciones y los sujetos deben detener la cinta cada vez que recuerden haber tenido un pensamiento o un sentimiento y deben tomar nota de ello.

Luego, en la última parte del experimento, cada persona ve la cinta de nuevo, pero esta vez la paran cada vez que el compañero manifiesta un pensamiento o un sentimiento y lo califican de positivo, negativo o neutro. La tarea consiste en inferir cuál era. Luego se termina comparándolo con lo que el compañero manifiesta haber pensado o sentido en cada momento.

En este test mucho más realista y natural no se encontraron diferencias entre hombres y mujeres, tal y como refiere el propio Ickes en su libro Mind Reading (Lectura Mental):

¿Dónde estaba la ventaja empática que normalmente denominamos “intuición femenina”? No se encontró en las interacciones de extraños del sexo opuesto, ni en las interacciones de cintas de parejas heterosexuales, ni tampoco en las interacciones de parejas recién casadas o casadas hace tiempo. Tampoco resultó evidente en las comparaciones de parejas femenina-femenina con masculina-masculina, no en los grupos femeninos con los masculinos. Tampoco quedó demostrada en Texas, ni en Carolina del Norte, ni en Nueva Zelanda. ¿Acaso era un mito cultural?

Pero en una variación de este experimento sí que despuntaron las mujeres. Fue cuando se pidió que refirieran cuán rigurosos creían ser a la hora de interpretar cada pensamiento o sentimiento. Ickes sostiene que esto ocurría porque entonces se les estaba recordando a las mujeres que “debían” ser empáticas, lo cual incrementaba su motivación por el ejercicio. Es decir, que basta recordar a una mujer su condición de telépata con un sexto sentido para que ésta supere al hombre.

¿Pasaría lo mismo si se intentara motivar al hombre? La respuesta es que sí. Kristi Klein y Sara Hodges realizaron un test de empatía en el que los participantes visionaban un vídeo de una mujer hablando de su fracaso a la hora de obtener la puntuación exigida en un examen para entrar en una universidad donde quería estudiar. Las mujeres obtuvieron una puntuación mayor cuando se resaltaba la naturaleza femenina del test, pero la cosa cambió cuando se ofreció dinero por hacer bien el test. Este incentivo incrementó el rendimiento masculino, tal y como refieren los resultados publicados en Personality and Social Psychology Bulletin.

Otra manera de aumentar la puntuación masculina es creando un escenario donde la capacidad empática tenga un gran valor social, tal y como hicieron un grupo de psicólogos de la Universidad de Cardiff liderados por G. Thomas y G. R. Mayo. En el experimento, se presentó a un grupo de hombres universitarios un artículo titulado “Lo que desean las mujeres”.

El texto, repleto de referencias falsas, explicaba que, al contrario de lo que normalmente se cree, “los hombres no tradicionales que están en más contacto con el aspecto femenino”, suele ser considerados más sexuales e interesantes y, por supuesto, tienen más oportunidades de salir de un bar o de un club en compañía de una mujer. Los hombres que leyeron el texto puntuaron mejor en el test riguroso de empatía que los del grupo de control (los cuales realizaron la prueba sin que se les mencionase nada relativo a los gustos femeninos), o el grupo al que se le dijo que el experimento pretendía investigar su alegada inferioridad intuitiva.

Lo que parecen sugerir estos y otros estudios, como los realizados también con idénticos resultados en el Test de Percepción Interpersonal (IPT), es que no podemos separar la capacidad y motivación empática de la situación social. Y lo de que las mujeres tienen un sexto sentido no solo parece un mito cultural sino un hecho que aflora debido a un estereotipo de género.

En un universo culturalmente paralelo, pues, quizá los hombres serían los que poseerían un sexto sentido. O la idea de que las mujeres poseen una intuición ligada a su sexo no sería tan popular.


Artículo extraído de internet

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